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El primer ministro británico ha adelantado hoy
que eliminará un impopular impuesto a la compra
de vivienda para reactivar las ventas, sumido en una
importante crisis tras el estallido de la burbuja inmobiliaria,
y relanzar su popularidad, en capa caída tras
un año en el poder. Sin embargo, la coincidencia
del anuncio con el desplome de la libra, que está
en mínimos históricos frente al euro ante
la posibilidad cada vez más cercana de que el
país entre en recesión, amenaza con eclipsar
una medida que se incluye dentro del paquete valorado
en mil millones de libras que Downing Street ha elaborado
para superar el estancamiento del mercado residencial
y ayudar a las familias con problemas para pagar sus
hipotecas.
Concretamente, Brown ha detallado que eximirá
a las propiedades inmobiliarias que cuesten menos de
175.000 libras (unos 316.000 millones de euros) de pagar
el conocido como stamp duty durante un año.
Actualmente, este límite estaba fijado en 125.000
libras.
Hasta ahora, las personas que compraban una casa por
valor de entre 125.000 y 250.000 libras debían
pagar un 1% de su precio en este impuesto, que se eleva
al 3% en aquellas propiedades que superen las 250.000
libras, y el 4% si la casa vale más de 500.000
libras.
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