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Todo indica que no le será fácil a Barack
Obama encontrar un sustituto para su amigo Tom Daschle,
a quien había elegido para capitanear la reforma
pendiente de la sanidad estadounidense. Experto en las
lides del Congreso y del Senado, coautor de un libro
sobre el sistema de salud, conocedor de la legislación,
estrecho colaborador del presidente... La renuncia del
recién nombrado secretario de Salud ha dejado
en evidencia que la Casa Blanca no tenía previsto
un 'plan B'.
La dimisión de Daschle por problemas con el fisco
ha desatado una tormenta de opiniones encontradas en
la prensa estadounidense. Mientras unos aseguran que
no había nadie más capacitado que él
para mejorar la cobertura de salud en el país,
otros se atreven a apuntar que tenía demasiados
'vínculos' poco claros con empresas privadas
y ciertos 'lobbies'.
La consultora InterMedia Advisors LLP, el bufete Alston&Bird,
el conglomerado de seguros de salud United Health Group,
la Clínica Mayo o la compañía de
préstamos para estudiantes EduCap son sólo
algunas de las firmas vinculadas a Daschle que han aparecido
hasta ahora en la prensa.
"Es uno de esos políticos que se mueven
con comodidad entre el gobierno y la industria",
criticaba 'The New York Times' en un durísimo
editorial antes de que su dimisión se hiciese
pública. "No sabemos si sus relaciones con
la industria influirán en sus decisiones sobre
cuestiones de salud, pero sí podrían enturbiar
la reforma sanitaria", decía el artículo
premonitoriamente.
En lo que sí parece haber consenso es en que
la caída de Daschle supondrá un retraso
en la anunciada reforma sanitaria. Aunque la Casa Blanca
tenía previsto anunciar su plan el mes que viene
con un gran acto público en Washington, primero
tendrá que encontrar un sustituto al brevísimo
Secretario de Servicios Sanitarios y Humanos.
Dos personas para dos cargos
En realidad todo parece indicar que serán dos
las personas que suplan al ex senador; una en el cargo
de secretario (una especie de ministro de Sanidad) y
otra al frente de una nueva oficina diseñada
para liderar la reforma sanitaria desde la propia Casa
Blanca que también estaba a cargo de Daschle.
Para este último lugar se baraja el nombre de
Jeanne Lambrew, coautora del libro de Daschle sobre
la reforma del sistema sanitario. Mientras que para
el cargo de secretario de Sanidad las opciones son más
numerosas, pero también menos claras. El diario
'The New York Times' habla de Howard Dean, médico
de profesión y gobernador de Vermont; pero también
de Kathleen Sebelius, gobernadora de Kansas; Edward
Rendell, de Pensilvania; Jennifer Granholm, de Michigan
o John Kitzhaber, ex gobernador de Oregon.
'The Wall Street Journal', por su parte, incluye entre
sus 'nominados' a Harold Varmus, actualmente al frente
del prestigioso Memorial Sloan Kettering Cancer, y que
se convertiría en el segundo premio Nobel de
la administración Obama.
El problema es que Daschle era la primera y única
opción de Obama para ese puesto. "Es una
tremenda pérdida", "un duro golpe para
la reforma del sistema", "era la elección
perfecta" o "tenía unas cualificaciones
perfectas"... son algunas de las opiniones que
se han podido oír de él desde las filas
demócratas.
Otros prefieren restarle importancia a su marcha y aseguran
que el 'plan Obama' seguirá adelante sin él.
"Nuestro objetivo está por encima de las
personas", ha señalado el secretario de
prensa, Robert Gibbs; "nuestro trabajo para lograr
una sanidad más asequible no se detendrá
mientras buscamos a un nuevo candidato".
"Teníamos algunas dudas sobre el deseo de
Daschle de realizar una reforma apresurada", ha
señalado por su parte James Gelfand, al frente
de la política sanitaria de la Cámara
de Comercio de EEUU. "La administración
podrá buscar ahora a alguien capaz de alcanzar
un mayor consenso".
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