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En un intento por recuperar una audiencia televisiva
a la baja, la ceremonia de los Oscars de este año
romperá con la tradición y ofrecerá,
según sus organizadores, un espectáculo
diferente con "nuevos trucos y muchos riesgos".
Así lo anunció Sid Ganis, presidente de
la Academy of Motion Pictures Arts and Sciences, organizadora
del evento, en un almuerzo celebrado ayer en Los Ángeles.
Ganis aconsejó a los numerosos nominados presentes
en el almuerzo, entre los que se encontraban Sean Penn
y Penélope Cruz, que estuviesen "alerta",
ya que los responsables de la gala preparaban algunos
"trucos". Asimismo les aconsejó ser
"breves, originales y sinceros" a la hora
de recoger los premios.
La gala tendrá lugar el próximo 22 de
febrero en el famoso Teatro Kodak y será organizada
por Mark y Bill Condon, famosos por ser los responsables
de musicales como "Dreamgirls".
En vez de contratar a un cómico para conducir
la ceremonia, los productores han decido poner al frente
al actor australiano Hugo Jackman, y han prescindido
del monólogo inicial en favor de una mayor espontaneidad.
A pesar de que los Oscars son el segundo programa más
visto en la televisión estadounidense, sólo
después de la final de la Super Bowl, la audiencia
cayó de los casi 40 millones en 2007 a los 32
en 2008.
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