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El Gobierno adaptará los impuestos ya existentes
para dar "una estructura más coherente"
a los objetivos de la política medioambiental
estatal, según explicó ayer Carlos Ocaña,
secretario de Estado de Hacienda. Ocaña aclaró
que no se van a introducir impuestos medioambientales
nuevos y que el Ejecutivo va a ser "muy prudente"
para evitar "dar sorpresas" tanto a empresas
como a particulares.
Pese a todo, una de las enmiendas a los Presupuestos
de 2007 recoge ya el compromiso entre el PSOE e Izquierda
Verde de crear una fiscalidad medioambiental para el
año próximo. El vicepresidente y ministro
de Economía, Pedro Solbes, se ha mostrado partidario
de gravar más recursos como la luz y el agua.
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